Anna Argemi 6 Sept 2019
Aurélie Moy, tiene 25 años, es
licenciada en ingeniería medioambiental y su especialidad son los sistemas
durables. Le Ty Village es el nombre de un pueblecito que ya cuenta con 5 minicasas las cuales fueron alquiladas por jóvenes entre 21 y 24 años. Estudiantes de tiempo completo en la Universidad o jóvenes que alternan estudio y trabajo
Antes
de finales de año Moy prevé que se incorporen al proyecto 5 nuevas casitas. Y
cuando el proyecto haya finalizado la joven emprendedora confía en albergar
hasta 21 minicasas. Las tiny houses (casa minúscula, en inglés) están hechas de
madera y se montan sobre ruedas para poder desplazarlas. Miden 2,5 m. de largo
y 4,1 m. de alto y pueden ser transportadas por carretera con un permiso de
conducción de remolque.
La
historia del “pueblecito de minicasas” empieza cuando Aurélie finaliza sus
estudios y decide diseñar su propia tiny house, que bautiza como Susy
(contracción de sustainable system, sistema sostenible). La idea en un
principio era instalar su casita, Susy, en un terreno propiedad de su padre en
el municipio de Saint-Brieuc. El terreno en cuestión mide 3.500 m2 así que Moy
decidió hacer construir más casitas para aprovechar el espacio.
Puesto que el terreno se encuentra
cerca de un campus universitario, en un principio la idea es ofrecer las casas
en alquiler a estudiantes. El mes de alquiler costará unos 460 euros en período
escolar pero varía un poco en función de la minicasa escogida. También existe
la posibilidad de que un propietario de una tiny house venga con su
propiedad a cuestas y la instale en el Ty
village. En breve pondrán en alquiler una minicasa a 80 € la
noche para quien quiera probar la aventura de dormir en una minicasa sin
comprometerse a un alquiler a medio/largo plazo.
Los trabajos de acondicionamiento del Ty
village van a durar un tiempecito. La joven ingeniera espera
invertir en paneles solares, en un sistema de recuperación del agua de lluvia, en
un vergel de árboles frutales, en un huerto, en colmenas de abejas, en un
gallinero y en un sistema de reciclaje de los deshechos orgánicos.
La idea de Moy es crear escuela y que la pequeña aldea sirva de
escenario para talleres sobre la biodiversidad o sobre cómo hacer tu propio
abono orgánico. Y sobre todo, el objetivo es crear escuela en el sentido de
animar a otros emprendedores a proclamar la buena nueva de las tiny houses.
Hay muchos otros franceses convencidos de que “menos es más”
OPINIÓN: Las tiny houses podrían resultar además de una
inspiración para jóvenes con ideas emprendedoras, un modelo a seguir en Francia.
Desgraciadamente aquí en México tenemos otra cultura de consumo a diferencia de
Francia, en este país mientras más grande y más llamativo es mejor, sin
importar el costo para el medio ambiente.
La aplicación de la tecnología para convertir las
casas en algo pequeño, bonito y eficiente es algo que sin duda alguna debería de
replicarse en todo el mundo. En mi opinión seria muy bonito que las personas
comenzaran a encontrar la sencillez y la sostenibilidad una posibilidad de vida
placentera.
En México para que eso llegara a funcionar creo
que todavía necesitaríamos unos años ya que seria necesario un cambio de
mentalidad y de cultura.

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